POV SCARLETT
Moscú nos recibió con un frío que cortaba la piel, pero esta vez, el hielo no me asustaba. Sentada en el asiento trasero del coche blindado, mirando cómo la nieve caía sobre las cúpulas doradas de la Catedral de San Basilio, me di cuenta de que ya no era una extraña en esta tierra. El anillo de esmeralda pesaba en mi mano con una autoridad nueva. Éramos los dueños del invierno.
—Faltan tres días, Scarlett —la voz de Klaus me sacó de mis pensamientos.
Él estaba revisando una lista d