NIKITA
Estoy despierta.
Desde hace horas. Tal vez desde anoche. No lo sé. El tiempo en esta habitación blanca se descompone. No hay ventanas. No hay relojes. Solo el zumbido constante de las máquinas, el ritmo acompasado del suero entrando en mi brazo, y su respiración. Sentado a mi lado. Imperturbable. Lev.
No le hablo. No lo miro.
Lev habla. Su voz es suave, como si estuviera tratando de calmar a un animal herido. Promesas. Siempre promesas. Dice que todo estará bien, que pronto me llevará a