NIKITA
Desperté en un cuarto blanco.
Todo era blanco.
Las paredes. Las luces. Las sábanas. El techo.
Incluso el sonido parecía blanco. Como un zumbido de fondo que lo cubría todo.
Parpadeé. Me costó.
Los ojos me ardían como si hubiesen estado abiertos bajo el sol. Sentía que iban a explotar. Tuve que cerrarlos de nuevo, apretarlos, esconderme de esa luz que se colaba hasta detrás de mis párpados.
Tenía algo en el brazo. Un tubo. Un suero.
Joder… estoy conectada. Hospital. Esto es un hospital.
O