Lucas revisó el teléfono por enésima vez.
El mensaje de Emilia —Necesito distancia. No me busques.— ardía en la pantalla como una herida. No había señal de vida: ni llamadas, ni rastros en redes, ni movimientos de su cuenta bancaria.
Golpeó el escritorio con la palma.
—No… no puede haberse evaporado.
En la oficina de TecnoInv, los socios lo observaban con discreción. Algunos murmuraban, otros fingían neutralidad. Lucas se forzó a mantener la compostura en las reuniones, pero cada minuto lejos d