El día amaneció distinto.
No solo porque estaban oficialmente de vacaciones antes de comenzar el último año de carrera, sino porque el aire mismo parecía saber que algo grande iba a ocurrir. El cielo estaba despejado, de un azul limpio, y una brisa suave movía las flores blancas que decoraban el jardín donde se celebraría la boda.
Fiorela se detuvo un instante antes de bajar del auto.
Observó el lugar con una emoción silenciosa que le apretó el pecho. Todo estaba dispuesto con un cuidado casi r