El cambio no fue inmediato.
Pero tampoco fue sutil.
Desde el amanecer, la manada lo sintió.
No era algo que pudiera explicarse con palabras simples, ni una señal visible que cualquiera pudiera señalar con certeza. Era más bien una alteración en el ambiente, una vibración constante que parecía moverse entre los cuerpos, rozando la piel, despertando una inquietud silenciosa que nadie lograba ignorar del todo.
Algo había cambiado.
Y todos lo sabían.
Lía lo percibió incluso antes de sal