El silencio duró apenas un segundo.
Pero fue suficiente.
Suficiente para que todos entendieran que ya no había vuelta atrás.
El primer movimiento no fue anunciado. No hubo señal, ni cuenta regresiva, ni advertencia. Solo acción. Violenta, directa, inevitable. Uno de los cazadores se lanzó de nuevo, esta vez sin medir, sin probar. Su objetivo era claro.
Lía.
Pero esta vez…
No estaba sola.
Kael interceptó el ataque antes de que alcanzara la mitad del trayecto. Su cuerpo se movió con una velocidad