El silencio que quedó… no fue alivio.
Fue peso.
Nadie celebró la retirada de los cazadores. Nadie habló de victoria. Porque no lo era. Lo que había ocurrido no había sido una batalla ganada… había sido una advertencia. Y todos lo sabían.
El aire todavía vibraba con los restos de lo que Lía había liberado.
No se había ido.
Solo… se había asentado.
Algunos miembros de la manada comenzaron a moverse lentamente, ayudando a los heridos, levantando a los que habían caído. El caos físico se ordenaba p