21. Tráeme de vuelta a la vida
Fausto.
Minatitlán, Veracruz.
En medio de la calurosa noche, el reflejo de las luces blancas chocaron contra la bolsa negra que cubría la cabeza del hombre amarrado a la silla de metal.
Di un paso firme y se la arranqué de un tirón.
El mentón estaba reventado en varios puntos, un ojo irreconocible, moretones por todas partes. El rostro demacrado de Carlos García me devolvió una mirada temeraria.
—Salazar lo sirvió en bandeja de plata... un poco más madreado de lo que me gustaría —dijo Ulises co