20. Solo quiero venganza
Dante.
El sonido ensordecedor de la explosión que provino del carro a unos metros, me dejó desorientado unos segundos.
Alce el arma de grueso calibre para disparar hacia los carros cercanos ahí donde entre los pedazos de chatarra se ocultaban hombres armados dispuestos a matarme. A llevarse todo lo que era mío.
El chino gritó algo a través el intercomunicador que tenía en la oreja, sin embargo el rugido de las balas no me permitió escuchar plenamente.
Me lancé al suelo y comencé a arrastrar