SIENNA
Los dos días siguientes fueron una mezcla entre infierno físico y tortura mental. Empezaban igual: despertaba con el cuerpo adolorido, los brazos pesados, las piernas temblorosas, pero sabiendo que tenía que volver a pasar por lo mismo. Primero era Matteo. Con su tono calmado, su cuaderno lleno de nombres, fechas, estructuras y reglas. Me sentaba frente a él durante horas, mientras me hablaba de los códigos internos de la familia, de las lealtades, de las señales que debía identificar, d