SIENNA
Esa noche, después de cenar temprano, me quedo en mi habitación revisando un par de documentos que me dejó Matteo. Son formularios de nuevos empleados, perfiles, asignaciones. Todo parece en orden, pero me distraigo con facilidad. Cada par de minutos miro hacia la ventana, hacia el pasillo, esperando escuchar algo. Sin embargo, la casa está inusualmente tranquila. Matteo y Massimo salieron hace un rato, y por primera vez en días, tengo la mansión para mí sola. Bueno, casi sola.
Mi mirada