MASSIMO
Estoy aquí por una estupidez. Lo sé. No debería, pero lo estoy. Porque vi cómo Matteo y ella se tocaron las manos. No fue nada escandaloso, ni siquiera evidente. Pero lo vi. Y algo en mí se encendió. Algo que me hizo pausar toda la maldita lección.
No escucho lo que Matteo dice. Ni una sola palabra. Estoy atrapado en esa imagen clavada en mi cabeza como una espina: sus dedos rozando los de ella. Pequeño, pero suficiente. Sienna no se dio cuenta de que yo los estaba observando, pero Matt