24. Dije que nunca me rendiría
Moscú, Rusia.
La música de rock se escuchó audiblemente desde el momento en el que Luka abrió la puerta del jeep de color gris a las fueras de la casa de Dante.
El ruso suspiró fuertemente antes de decidir entrar a la casa.
Dio largos pasos ignorando a la gente enmascarada que había por todo el lugar limpiando y poniendo muebles desde cero.
Una remodelación en un momento como este solo de le hubiese a ocurrido a Dante. Pensó Luka molesto hasta que llegó a la oficina del tatuado donde abrió l