El martillo del juez resonó en la sala de la corte, un sonido que se sintió como el eco de un disparo, pero que en lugar de quitarle la vida, se la devolvió con la sentencia que tenía en las manos.
La voz del juez, una voz de una solemnidad que se sintió como una rendición, declaró: —El tribunal ha dictaminado. Se le restituye a la ciudadana Anastasia Dmirovna Slova su nombre y sus apellidos, y su vida legal en Estados Unidos. Se concluye que, después de todo, sigue siendo la esposa legal del s