Vance, sentado detrás de su escritorio, miraba las pruebas que incriminaban a Maxwell, el hombre que se había aprovechado de la vulnerabilidad de su familia para ganar poder. Un mes había pasado desde el regreso de Anastasia, y Maxwell, en un movimiento político astuto y despiadado, había usado el drama mediático y la incertidumbre legal para subir en las encuestas, proclamándose el líder moral que el país necesitaba.
—Lo está usando, Vance —dijo David, llamando su atención—. Lo de Anastasia, e