La cabaña, oculta en un bosque denso y nevado en las afueras de la ciudad, era un refugio de madera y silencio, un lugar ideal para la soledad y la curación. El olor a pino y a leña quemada llenaba el aire, un aroma terroso que se aferraba a la piel y a la ropa.
Anastasia se encontraba sentada en una silla rústica frente a un fuego que crepitaba en la chimenea, la luz danzando sobre su piel. Una manta cubría sus hombros, pero la parte inferior de su cuerpo estaba expuesta, una vulnerabilidad qu