La ciudad se había convertido en una olla de presión. Las declaraciones de Eva Salcedo ya circulaban como pólvora en cada red social, foro independiente y medio internacional que se atrevía a ignorar la censura. El video de su testimonio había alcanzado millones de reproducciones en menos de doce horas. En él, Eva no solo narraba su historia. Daba detalles. Cronologías. Pruebas. La verdad ya no era una idea: era un misil en caída libre.
Pero lo más poderoso aún no se había revelado.
Valentina,