Capítulo 60: Las mujeres que huyen no siempre escapan… a veces van directo al fuego
El sonido de las maletas deslizándose sobre el mármol del aeropuerto era casi hipnótico.
Valentina caminaba al lado de Sebastián, sonriente, relajada.
Vestía de negro, gafas oscuras, labios rojos.
Parecía una mujer enamorada a punto de vivir un sueño en París.
—¿Estás segura de esto? —preguntó él, apretando suavemente su mano.
—Más que nunca —respondió ella con voz serena.
Sebastián había planeado cada detalle.
El hotel con vista al Sena.
La cena en Montmartre.
Incluso una nota manuscrita con l