Theo se rió, su risa resonó en el lugar, y miró a Aina con una expresión de diversión.
—Vaya, no me lo esperaba. Me sorprende que conozcas a mi hermano, Aina, él no es muy de socializar.
Me sonrojé, y una sonrisa se formó en mi rostro, una sonrisa que no me esperaba. —Solo trabajamos juntos—dije, mi voz era un susurro, mientras miraba a Dumas por un segundo. Su mirada era intensa, una mirada que me hizo sentir que mi corazón se iba a salir de mi pecho.
Dumas tomó asiento, su cuerpo grande y m