El sonido del mar me despertó, un murmullo suave y rítmico que se sentía como una caricia en el alma. No estaba en mi apartamento, ni en la casa de mis padres, ni en el apartamento de Dumas. Estaba en una playa, en una casa de playa. Hacia unos días Dumas me habia invitado a viajar unos días a una casa de playa, sin embargo, no me dijo si era de él, si era de sus padres, si la había alquilado, sólo viene con la promesa de estar unos días con la maravillosa vista del mar, un momento a solas, lej