La puerta se cerró con un clic suave que rompió el silencio de la casa. Todos habían partido, llevándose consigo el último eco de las voces y el peso de los secretos que habían flotado en el aire durante horas. Jul
liano dormía tranquilo en su propia habitación; ase había quedado profundamente dormido después de escuchar las historias de aventuras que le contó la tía Camila antes de irse, incluso le dejó uno de sus juguetes de colección sobre la mesita para que se sintiera seguro.
Al entrar en