La primera guardia cayó sin hacer ruido. Valentina se deslizó por la sombra de un roble centenario y le colocó una mano sobre la boca antes de que pudiera emitir un solo sonido, mientras su pistola silenciada acababa con su vida en un instante. Julliano, por su parte, había neutralizado el sistema de cercas eléctricas con un dispositivo que Romina había diseñado especialmente para esta misión –los cables brillaron por un instante antes de quedar inertes, abriendo un camino hacia el interior de