La música retumbaba en la discoteca Inferno, creando un ambiente cargado de tensión y sensualidad. Camila, con su intuición aguda, se separó de Toni, buscando a Ilein entre la multitud. La pista de baile estaba llena de cuerpos que se movían al ritmo frenético de la música, pero su mirada se centraba en Ilein, que parecía bailar con una provocativa confianza que desafiaba a todos a mirarla. La forma en que se movía, con cada balanceo de caderas, era un desafío directo a Máximo, quien la observa