Ilein sintió cómo la música electrónica resonaba en sus huesos mientras entraba a "Inferno" junto a Salvatore y sus amigas. La discoteca vibraba con luces estroboscópicas que se cruzaban en el aire, y la pista de baile ya estaba llena de gente moviéndose al compás del ritmo. El sudor y el perfume de una multitud ansiosa creaban un ambiente denso, casi palpable. A medida que avanzaban, la energía del lugar la envolvía, pero también la inquietud. Sabía que ver a Máximo no sería fácil, pero estaba