El haz de luz se desvió hasta Ilein, iluminándola por completo ante todos. "¡Y la primera candidata de esta noche... es la espectacular Ilein Valentino!", anunció Máximo, y la multitud comenzó a aplaudir y a gritar. Ilein se quedó helada en su asiento. Sabía que no se trataba de un concurso benéfico, sino de una estratagema cruel: Máximo sabía que ella odiaría ser objeto de una subasta, que le horrorizaría la idea de que extraños pujaran por pasar tiempo con ella. Quería que se sintiera expuest