La historia de Giyola Lazeroni —conocida por todos como Gigi— comienza en las calles de Milán, hace más de veinte años. En aquel entonces, las familias Moretti y Lazaroni eran dos de los clanes más poderosos de la mafia italiana, y sus jefes decidieron unir sus destinos con un solo acuerdo: sus hijos, Maximiliano y Giyola, se casarían cuando llegaran a la edad adulta, consolidando así el control total del territorio y los negocios ilícitos de la ciudad.
Desde niña, Gigi creyó que Maximiliano le