La luna proyectaba sombras largas sobre los suelos de mármol del cuarto principal cuando Alessandro irrumpió en la habitación. Sus ojos estaban oscuros de furia, el alcohol y la frustración corrían por sus venas – acababa de enterarse de que Máximo había logrado bloquear dos de sus cuentas bancarias y que algunos de sus socios empezaban a dudar de él. Necesitaba sentir que aún tenía el control de algo, de alguien.
"Ilein." Su voz era un gruñido. "Hemos tenido suficiente de este juego. Tú eres m