El jet privado de los Moretti cruzaba el cielo hacia el territorio del Clan Lazeroni, cortando el silencio solo con el rugido de los motores. Máximo se encontraba en la cabina principal, vestido con un traje oscuro que contrastaba con la claridad del interior. A su lado, Tony miraba los documentos sobre la mesa, mientras sus ojos escudriñaban cada detalle de la estrategia.
—Gigi Lazeroni ha estado moviendo mercancía sin nuestro permiso desde hace tres meses —explicó Tony en voz baja—. También h