El salón principal de la mansión Moretti estaba lleno. Todos los miembros destacados del clan se habían congregado para la reunión extraordinaria convocada por Victorino Moretti, patriarca de la familia. Máximo entró con paso firme, aunque en sus ojos se leía la tensión de saber que iba a ser el centro de la atención.
Victorino se levantó de su sillón principal, con una mirada seria que imposibilitaba cualquier tipo de disculpa anticipada.
—Máximo —dijo en voz alta, para que todos lo escuchara