El hedor de las alcantarillas de Cartagena era una mezcla de agua estancada, salitre y siglos de secretos descompuestos. Alessandra avanzaba con el agua por los tobillos, protegida por un traje táctico de neopreno negro. La linterna de su casco cortaba la oscuridad absoluta de los túneles que conectaban el antiguo hospital con los cimientos del búnker de la Policía Nacional.
Detrás de ella, Dante se movía con la precisión de un depredador, cubriendo la retaguardia con su subfusil MP7. Los homb