El salto desde la Cúpula de San Pedro no fue un acto de desesperación, sino de liberación. Alessandra y Dante aterrizaron en los andamios de mantenimiento y, moviéndose con una coordinación que rozaba lo instintivo, desaparecieron por los callejones del Borgo antes de que el Vaticano pudiera cerrar sus murallas.
Dos días después, el mundo era un lugar distinto. La filtración del "Archivo de las Almas Perdidas" había provocado la renuncia de tres cardenales y el arresto domiciliario de Pietro