(Una vida normal)
[Cartagena, un año después.]
El calor de Cartagena era el mismo de siempre: fuerte y pegajoso, pero a Alessandra ya no le molestaba. Estaba en el patio de una casa vieja en el barrio de Getsemaní que habían arreglado para que fuera una fundación. Había chicos entrando y saliendo, algunos con portátiles y otros simplemente hablando de sus clases.
Ya no había pantallas gigantes ni códigos secretos. La "Fundación Mateo Leão" era un sitio para que los chicos del barrio aprendie