La relación entre Alexander y Emilia alcanzó una especie de tregua no dicha. Faltaba poco para la dichosa fiesta —que la pelinegra descubrió era una gala anual que Sidorov siempre celebraba a mitad del otoño—. La cuenta regresiva para acabar con el traidor de su pequeña organización no se detenía; sin embargo, el hombre procuraba mantenerla fuera de las actualizaciones, como si temiera que ella cometiera una locura.
Una tarde, Emilia detuvo a Alexander justo antes de salir. Apenas habían acaba