Mundo ficciónIniciar sesiónEmilia se estremeció con su última frase, fue como si hubiese recibido una inyección de adrenalina que revolucionó su torrente sanguíneo, bombeando sangre a su corazón de un modo violento.
Ella no deseaba eso, esa confesión tan real y sincera, cruda y verosímil. Eso no era amor, era algo peor, era deseo puro y visceral, del tipo que hacía que hombres destruyesen ciudades y mujeres asesinaran emperadores.
El aliento c







