Las palabras de Emilia golpearon a Katerina con una fuerza inesperada. Por un momento, la rubia pareció desorientada, como si no supiera qué responder o cómo reaccionar. Su postura altiva se tambaleó, y la furia que chispeó en sus ojos al principio fue reemplazada por miedo.
Pero justo en esas circunstancias, la supervivencia surgió mezclada con una feroz desesperación.
¿Cómo se atrevía a decir esas palabras? ¿Con qué derecho…? ¿Cómo podía ser tan arrogante?
Dio un paso hacia adelante, sus labi