En el Oblivion Lounge, Alexander Sidorov conversaba con Dimitri Sokolov, su socio del club y otros negocios menos legales. Mientras el hombre parecía un tanto nervioso en presencia del rubio, parloteaba sin cesar sobre un cargamento que había llegado incompleto. Alexander lo observaba con ojos aburridos, cuando Ivan entró a la oficina sin avisar.
Se inclinó sobre el odió de Alexander, susurrando en voz queda y en un ruso rápido.
—Emilia no vino a trabajar hoy, no fue al restaurante tampoco. Nue