Para Alan, su padre era Marcos.
Nunca —y quería decir NUNCA— había hablado o mencionado a Alejandro. Así que el hecho de que este hombre ahora quisiera conocerlo era un problema. No estaba dispuesta a cambiar la tranquilidad de lo que su hijo creía que era su vida, mucho menos por alguien que no valía la pena.
—No hay trato —respondió con firmeza. Se negaba a involucrar a su hijo en esto.
—¿Por qué? —Si se había disgustado o no, no se lo hizo saber.
—Porque mi hijo ya tiene un padre. Par