¿Pensarla?
¿De qué estaba hablando?
La idea no cabía en su cabeza. No cabía principalmente porque en todos esos años, ella ni siquiera le había dedicado ni un mínimo pensamiento. Por el contrario, lo había borrado de su mente.
—¿Qué dices? —negó, nerviosamente. Desviando la mirada—. No puede ser cierto.
—No me llames mentiroso por el simple hecho de que tú me hayas olvidado —dio un nuevo paso y su corazón se aceleró en el acto—. ¿Por qué mentiría? ¿Crees que ha sido fácil para mí? Hace tiempo