El pequeño Marcos nunca había tenido una figura paterna, así que al principio la presencia de aquel extraño en su espacio no le hizo sentir bien. Comenzando por el hecho de que este hombre parecía ser muy cercano a su madre, demasiado para el gusto de un niño que la había tenido siempre exclusivamente para él.
—¿Cuándo se irá? —preguntó con disimulo a su progenitora, mientras se recostaba en su brazo.
—¿No te agrada? —se preocupó Diana, observando al hombre al otro extremo de la mesa que, afort