En ese momento, Malú tragó saliva y al mirar a Ravi, el silencio en la habitación pesaba como un velo denso. Ravi sostuvo sus manos con cariño, aunque notaba que temblaban ligeramente. No soportaba verla encogerse como una hoja al viento, como si el deseo que compartían fuera algo que debía esconderse. O peor aún: como si ella tuviera culpa de algo.
La atrajo por la cintura, sintiendo su vacilación antes de acomodarla en su regazo. Sus dedos trazaban círculos lentos en su espalda, pero su voz e