En ese momento, Gabriel sonreía mientras se duchaba, recordando lo delicioso que era el perfume del cabello de Miriã. Sonrió, imaginando cuánto deseaba conocer a aquella chica de la que todos decían tener una personalidad fuerte.
—Lo dudo —pensó él, con una sonrisa en los labios—. Para mí, parece un ángel. En realidad, cuando la llevé en mis brazos, la sensación que tuve fue la de cargar a la persona más dulce del mundo.
Siguió recordando el momento en que la sostuvo, sintiendo el calor de su c