Cuando Malú percibió las miradas en su dirección, principalmente las masculinas, se puso nerviosa por un instante. Sin embargo, recordó lo que había dicho unas horas antes a Ravi:
—No te preocupes, Ravi. Nunca más volveré a tener miedo de ti. Ahora tengo toda la certeza de que no eres una mala persona. Confío totalmente en ti.
Y, de hecho, confiaba en él. También confiaba en sus amigos, al fin y al cabo, estaba segura de que jamás se rodearía de personas de mal carácter. Entonces, levantando la