Al día siguiente...
Al despertar, Malú se levantó lentamente, todavía envuelta en ese estado de sueño y realidad que precede a la plena conciencia. Sus ojos se posaron en la ventana, donde los primeros rayos de sol se filtraban suavemente por las cortinas, creando un juego de luces y sombras en la habitación. Estiró los brazos, sintiendo el peso del sueño aún en su cuerpo, pero pronto su mente fue invadida por los recuerdos de la noche anterior. El beso. Aquel beso que había sido tan intenso, t