En cuanto los hombres terminaron de escuchar las órdenes de Ravi y salieron del despacho, él notó que Malú había quedado callada y nerviosa otra vez. Se acercó a ella con cuidado y preguntó:
—¿Qué pasa, princesa? ¿Estás nerviosa por causa de los hombres? Perdona, olvidé que no te sientes bien en presencia de extraños y terminé poniéndote en…
—¡No, Ravi! —lo interrumpió ella, con la voz firme pero aún cargada de ansiedad—. No estoy nerviosa por eso. Estoy nerviosa porque sé que tuviste que con