Malú, con el rostro marcado por el pavor, soltó las manos de Ravi y comenzó a negar frenéticamente con la cabeza. Ya no podía sostenerle la mirada. Las lágrimas brotaban mientras se encogía, abrazando su propio cuerpo, y entre sollozos confesó:
—No… el padre de May no… él… él…
Ravi, con el corazón apretado, preguntó:
—¿Lo amabas?
Ella asintió, con la voz temblorosa:
—Sí…
Él se mostró aún más indignado, con la voz cargada de rabia contenida:
—Y por eso se aprovechó de ti…
—¡No! —interrum