Raina escuchó el timbre justo cuando salía de bañarse. Hacía unos minutos que había pedido algo de comer, así que, pensando que era el repartidor, fue a abrir mientras se secaba el cabello con una toalla.
Antes de ver quién era, escuchó una respiración agitada que le resultó sumamente familiar.
Al levantar la vista, se topó con Iván. Traía una cara de angustia, como si lo viniera persiguiendo el mismísimo diablo.
Raina frunció el ceño e intentó cerrar la puerta de golpe, pero él fue más rápido