—Lo siento, pero el señor Fonseca no está recibiendo a nadie. Por favor, retírese.
Bajo la ligera neblina de la mañana, un hombre con abrigo gris acababa de recibir un "no" por respuesta. Sin embargo, no se molestó. Al contrario, se mantuvo muy tranquilo y educado.
—Por favor, dígale al señor Fonseca que soy el comprador de su obra "El Reencuentro". Tengo algo muy importante que tratar con él y...
—Ya le dije que no se puede. El dueño de la obra ya apareció, así que mejor ni le siga, amigo, o vo