Raina fue directo al grano. No quiso darle vueltas al asunto, y menos tratándose de un hombre.
Sabía que estaba guapa y que tenía lo suyo, pero no era tan tonta como para creer que todos se le iban a rendir a sus pies nada más de verla pasar.
Jayden soltó una risita.
—Tienes la guardia muy arriba, ¿verdad?
Tenía razón. Con tantos golpes que le había dado la vida, no le quedaba de otra más que ser desconfiada.
Raina se quedó callada, esperando que él le hablara con la verdad.
—Porque me convie