Un juego peligroso (3era. Parte)
La misma noche
Islas Maldivas
David
Yo siempre fui como la mayoría de las personas: escondiéndome detrás de una fachada. Quizás era mi forma de protegerme, o simplemente no sabía cómo ser sincero porque me sentía vulnerable. Pero no entendía por qué, hasta que apareció Cristal. No era su atuendo provocador lo que me desarmaba, sino el azul de sus ojos, esa mirada que podía paralizarme sin que me diera cuenta. Por primera vez, fui sincero… conmigo mismo y, de alguna manera, con ella.
Mis palabra